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El salario mínimo asediado: Cuando la historia se repite, primero como tragedia, luego como fallo judicial

 El salario mínimo asediado: Cuando la historia se repite, primero como tragedia, luego como fallo judicial Fecha: Viernes, 13 de febrero de 2026 I. La lección de la historia: Del terrateniente al accionista En la antigua China, el sustento del campesino no dependía de un decreto, sino del arbitrio del señor feudal. No había salario mínimo porque no había derechos, solo súbditos. Cuando la cosecha era buena, el terrateniente aumentaba la renta; cuando el Estado necesitaba dinero, doblaba los impuestos. El resultado era el mismo: la parte del trabajador se reducía hasta dejarlo en la mera supervivencia. Aquellos intentos de "tumbar" el ingreso del pueblo no se llamaban reformas laborales, se llamaban abusos. Y, como hoy, solo encontraban freno cuando el cansancio del pueblo desembocaba en rebelión. Hoy, la historia no se repite como una simple escena de abuso directo, sino como una farsa burocrática con toga y mafia. Lo que en la antigüedad se lograba con la lanza ...

Congreso Fallido; "El Congreso de Colombia y su traición histórica al campo: abandono, crisis y deuda con el sector rural"

"El Congreso de Colombia y su traición histórica al campo: abandono, crisis y deuda con el sector rural"

Introducción:
Mientras Colombia enfrenta una crisis alimentaria y productiva, el Congreso de la República sigue dando la espalda al sector rural. Los bajos volúmenes de exportación de café, la caída en la producción de arroz, la masacre en las zonas bananeras y la falta de inversión en el agro no son simples coincidencias, sino el resultado de décadas de abandono, corrupción y políticas cortoplacistas. ¿Por qué los legisladores son responsables?  

1. Legislación a medias: promesas incumplidas al campo
A pesar de discursos grandilocuentes, el Congreso no ha aprobado reformas estructurales para modernizar el campo. La Ley de Zidres (Zonas de Interés de Desarrollo Rural) quedó en papel mojado, sin financiamiento real para pequeños agricultores. Mientras tanto, el arroz colombiano, otrora competitivo, hoy depende de importaciones porque no hay subsidios eficientes ni protección contra el contrabando.  

2. Café: ¿Dónde está el apoyo a los caficultores?
Colombia, reconocida por su café de calidad, hoy ve cómo sus productores quiebran. El precio interno no compensa los costos, y el Congreso no ha impulsado una ley que estabilice el mercado. La Federación Nacional de Cafeteros ha alertado sobre la caída en exportaciones, pero los políticos prefieren debates estériles en vez de soluciones.  

3. Masacre en las zonas bananeras: silencio cómplice
Urabá y Magdalena son testigos de la violencia contra líderes agrarios y trabajadores bananeros. ¿Dónde están las leyes de protección al campesino? El Congreso no ha priorizado una reforma rural integral que frene el desplazamiento forzado y garantice seguridad. Mientras tanto, las multinacionales operan bajo impunidad.  


4. Falta de inversión: el agro no es prioridad
El Presupuesto General de la Nación recorta año tras año los recursos para agricultura. No hay vías terciarias, ni riego tecnificado, ni créditos accesibles. El campo está condenado a la pobreza mientras el Congreso aprueba millonarias partidas para burocracia.  

5. TLCs mal negociados: el golpe final
Los tratados de libre comercio, avalados por el Legislativo, hundieron al agro colombiano. Productores de leche, papa y maíz no pueden competir con importaciones subsidiadas. El resultado: abandono de cultivos y migración masiva a las ciudades.  

Conclusión:
El Congreso tiene una deuda histórica con el campo. Su negligencia, sumada a la corrupción en contratación de obras rurales y la falta de voluntad política, ha llevado al sector productivo al borde del colapso. Mientras los legisladores se enredan en peleas partidistas, el campo clama por justicia. ¿Hasta cuándo?  



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